Una forma eficaz de hacer que los proyectos sigan avanzando es visualizar el proceso, sobre todo si estás planificando un proyecto en el que participan varias personas o departamentos.
Al crear un modelo de planificación, ofrecerás un método muy gráfico que permitirá al personal identificar en qué fase se encuentra un proyecto, cuáles son los requisitos actuales y qué vendrá después. En función del tamaño del proyecto, puede que necesites un lienzo grande (como, por ejemplo, un bloc de reuniones Post-it®) para mostrar todos los datos esenciales.
Empieza identificando el producto final: quién debe hacer qué y cuándo debe hacerlo. Utiliza estos datos esenciales para trazar las tareas y actividades que conducen a la consecución de los resultados.
Define el grado de detalle necesario para esbozar/gestionar el proyecto. Descarta todo lo que no sea imprescindible que figure. Mantén un grado de detalle homogéneo a lo largo de toda la planificación para que todo el mundo entienda el proyecto y para que resulte más fácil de modificar y mantener.
Programa actualizaciones periódicas para evaluar el avance del proyecto y actualizar la planificación en consecuencia (este grado de transparencia minimizará las “sorpresas” y mantendrá a todo el mundo trabajando en sintonía).
Prevé lo imprevisible. Todos hemos sufrido cambios o interrupciones repentinos en nuestros proyectos, de modo que debes reservar un margen lo suficientemente amplio al documento de planificación para poder adaptarlo/ajustarlo según sea necesario en lugar de volver a crearlo desde cero cada vez que se introduzca una nueva variable.
Revisa la planificación una vez finalizado el proyecto para determinar lo que resultó de utilidad, lo que se podría haber desarrollado más y lo que faltó. ¡Así serás aún más eficaz la próxima vez!
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